Veo hundirse;
hundirse el barco
con todos adentro.
Pero yo;
yo ya no puedo.
He perdido la fuerza,
las ganas,
el deseo.
Veo hundirse el barco;
lo veo a lo lejos.
Me quedo atontada,
mirando.
Porque me pesan las manos,
me pesa el cuerpo
y ya no quiero.
Dejo que todo se hunda,
se hunda lento.
Me quedo mirando
el desastre,
resignada,
porque nunca tuve
fuerza suficiente
para salvarlos.
Me despido
con una lágrima
que se va secando
mientras cae por mi mejilla.
—Bethzaida | Gen6