Adherida a tu divinidad,
en tu mar me encuentro.
Braseo día a día en tu océano
dirigida por tu dedo
a la bóveda de tu cielo.
Abrí mi ser a tu deidad,
en tu esencia me muevo.
En tu azul me incrusto,
siguiéndote sin complejo,
en tu hija me convierto.
¡Semilla Bendita!
arrojada en mis entrañas.
Brota tu fruto venciendo la cizaña,
Verbo que me hablas
purificas mi alma.
Dichosa escucho tu palabra,
cada sol, cada luna,
cada abrir y cerrar de mis ojos
tiempo menos en la espera,
de volar hacia tu encuentro.
Saber que me esperas,
no hay duda ni miedo.
Bendecida me siento
de estar en tu presencia.
Pastor de mis días,
Oveja soy de tu rebaño.
Hija de tu amor.
Luz de tu mundo.
Sal de tu alimento.
¡Mi Creador Eterno!.
Soni 🙌🏻