Ya me voy.
Como se va la luz al final del día,
sin hacer ruido, sin pedir permiso,
dejando frío donde hubo fuego.
Me llevo el sabor de tus besos en la boca,
el eco mudo de lo que no dijimos,
y este nudo que el tiempo no desata.
Piso despacio para no despertar
las huellas de lo que fuimos:
solo queda el polvo, el hueco,
la sombra que se alarga y se desvanece.
No hay camino que me lleve lejos de ti,
solo un adiós que crece en la garganta.
Ya me voy y me muero un poco,
dejando mi alma aquí atada.
Nadie me espera. Nada me llama.
Solo me voy, porque ya no queda
lugar donde quedarme.