EL REFORMISTA
Concibo el mundo como
una gran cárcel sin rejas,
aparte de las rejas de las cárceles
de cemento o de ladrillo,
de las alambradas que tanto abundan.
Uno puede deambular según su libre albedrío
siempre que no contradiga unas reglas
y, sobre todo, no atente y se rebele
contra el orden que domina. Y además,
si se le antoja, no puede abandonar el mundo,
la cárcel, porque la vida allá fuera
es aún peor.
Gaspar Jover Polo