Porque todo lo que se hace en el ahora termina siendo pasado, a través de cada pensamiento, palabra y acto.
Porque lo único que se puede hacer con el futuro es proyectar distintas posibilidades.
Y porque el presente es lo que verdaderamente cuenta, porque es donde todo se hace.
Quien ha sido capaz de crear su propia presencia dentro de ese fluir universal, hace del tiempo no solo su tesoro...
sino también su servidor.
Y así, más allá del azar, de las circunstancias o de la intervención de otras personas,
quien fluye con conciencia hace que el mañana pase a ser, en parte, obra de su propia creación...
pues es ese tesoro conquistado el fundamento de su caminar.