No puedo habitar el cielo
que tengo volándome los ojos.
Los pájaros cantan,
se asoma la nube gris
pintando mi cara de llanto.
Ya no vendrás.
Esta mañana empezará
sin tus buenos días,
sin la cotidianidad de
sentirte entre líneas.
Veremos el mismo
sol posado sobre nosotros,
ese será nuestro único medio,
el último lazo entre nuestros mundos.
Y no sabré de ti, de tus días.
Ignoras que te pienso,
en los instantes que fuimos,
donde ahora jamás seremos.
Pensarás que veo otros ojos,
mas no puedo invocar
más que los tuyos
viéndome
mientras te quise tanto.