Daniel Omar Cignacco

Teogonía invertida 🔥

Dios era mujer.

Cada madrugada
cambiaba de cadera el horizonte,
paría brújulas
que señalaban hacia adentro del fuego.

Los peces aprendían a volar
para no mojar el océano.

Las montañas
colgaban de una pestaña,
y el tiempo,
avergonzado,
pedía permiso para envejecer.

Cuando rezábamos,
ella no escuchaba palabras:
ordeñaba el silencio
hasta convertirlo en pájaros.

Y al séptimo día
no descansó.

Cambió de lugar
la idea de \"arriba\".

Daniel Omar Cignacco  © 2026