En la infancia luminosa de la aurora
al replantar la vida su presencia
con destellos de llama sonrosada,
partirán las sospechas maliciosas
y vendrán confiadas las miradas.
El enigma de un nuevo sortilegio
camuflado en la albada complaciente
repondrá la venida de otro huésped
al hotel que cobija nuestras almas.
El amor vivirá como invitado
en la alcoba luminosa donde hagamos
del cariño complot de desmesura
y los dedos pintados de dulzura
firmarán con sus yemas nuestro pacto.
JOSE ANTONIO GARCIA CALVO