Una vez un filósofo me dijo:
Levántate, amado hijo,
Que el amor es el motor
Que ha de mover el mundo.
Así que se fuerte, hijo y ama,
No con el corazón, sino con el alma,
Que sientan que realmente quieres
Cuidar de todas tus lealtades.
Sé el puente entre discusiones,
Sé el que desmantele ilusiones,
Pocos lo hacen y eso te vuelve valioso
En un mundo que está lleno de odio.
Así que se fuerte y sigue creciendo;
Se un árbol de refugio a los desamparados,
Convierte el odio en amor en tu camino
Y deja una marca en tú destino.
Autor: Samuel Fuentes