Hay energúmenos que niegan el cambio
climático, lo hacen porque otros los
incitan a ello, a discutirlo e
incluso a negarlo.
Quizás, sólo
quizás,
puede que en cierto modo tengan
algo de razón.
Una ola calor no lo es tanto, o nada,
cuando en casa tienes un aparato
de aire acondicionado, un
enchufe en el que poder
conectarlo. No lo es
tanto cuando
puedes y quieres ir a la playa, y vas,
a refrescarte en la orilla del mar.
No hay ola de calor efectiva
cuando puedes darte una
ducha de agua fresca,
o caliente para
quitarte el
sudor…
cuando puedas beber sin
tan siquiera
tener
Sed.
Cierto que hay un cambio climático que
nos afecta, y mucho, pero no a
todos por igual; en este
sentido y en cierto
modo no hay
tal ola de
calor.
Sólo en cierto modo.
Una ola de calor, no natural y sí más peligrosa, es ésta que provocamos los seres humanos, me explico: Cuando sabemos y confirmamos que bombas llevadas a Israel por Gobiernos occidentales, en concreto de Europa, para masacrar, exterminar a una población indefensa, la gazatíe, cuando sabemos que bombardean y destruyen depósitos de agua, potabilizadoras y desalinadoras de agua del mar e incluso envenenan pozos subterráneos para que ni puedan beber o ducharse entonces sí deberíamos decir que hay una parte de la sociedad humana que padece los efectos de una verdadera ola de calor.
En Francia el río Loira, en el que he llegado a navegar por él, está en estos momentos que se puede recorrer por algunas de sus partes a pie. En Euskadi y en la ciudad de Gasteiz (Álava) ya hay restricciones de agua potable. Pronostico que antes de treinta años el desierto del Sáhara saldrá de África e invadirá el sur de Europa dejando a la mitad de España cubiertas de las mismas dunas de arena que hoy vemos en el Norte de Ta-Ferka (África), para entonces gran parte de la población humana no será de dónde nace sino de donde llegas y encuentras agua. Al tiempo.