Bajo el límpido cielo
la golondrina asciende,
rompiendo el viento, y traza
rutas que no comprende.
Vagabunda, viajera,
hija de la distancia,
tu arrojo nos recuerda
que el miedo no es herencia.
Quien cruzando los cielos
sin dueño ni frontera,
aprende que la vida
es viento que libera.
Golondrina liviana,
flecha sobre el verano,
tu vuelo desatado
no admite las cadenas.
Libre es quien se aventura
abandonando el nido;
quien rompe su quietud
y al volar se libera.