Se fabrica su opinión,
con disfraces de poeta;
su conciencia está incompleta,
vive en contradicción.
Busca siempre aprobación
comentando lo que escribe;
de su propio ego recibe
la mentira por verdad.
Y en su falsa libertad,
ni él mismo ya se percibe.
No combate al impostor,
lo alimenta cada día;
confundiendo poesía
con la sed del adulador.
Hace culto del dolor
y del verso una doctrina;
mas su máscara termina
desnudando la ficción,
pues ninguna ovación
cura el alma que se inclina.