Con mi alma presa,
estoy cumpliendo mi condena de por vida,
atado a tu memoria...
Mi luz ya no baila,
aquella danza salvaje de tu antigua alegría,
hoy, sita en mi espesura...
Y sufro a conciencia,
mientras muero sin voluntad ni penitencia,
en mi vejez dañina...
Hoy, el viento no gira,
en este cautiverio que me congela el alma,
de modo surrealista...