Felipe de la Mata

EL BORDE DE UN NOMBRE

No sé amar

sin romperme.

A golpe de amor

me dispersé.

He sido uno.

He sido en trozos.

Te encontré hoy,

en este instante

que no existe,

tras pasar mil vidas

en este cuerpo.

He sido mil.

He sido nadie.

Eres el borde de un nombre

que no termina,

donde ya no me rompo.

La única voz

que une mil vidas.

No te buscaba.

Me encontraste.

Confieso que

en cada vida,

en cada trozo,

susurro tu nombre.

Y te espero

en una cárcel

de puertas abiertas.

El mismo lugar

al que

llegar a ti

siempre

es llegar tarde.