Y de pronto un día cualquiera
dejé de escribirte canciones
dejé de cantarte poemas,
así, de pronto, un día cualquiera.
Y la vida se volvió tan densa
tu cariño se convirtió en promesa,
y mi alma caducó en tu mesa
cuando tu sonrisa espesó a mi vera.
Pero la desdicha se volverá jolgorio
pues la vida tiene esos caprichos
y mi alma olvidará el velorio
de tu amor en lo entredicho.
Yovanni Paez Lozano.