Pétreo semblante
cincelado con curvaturas
de gentil hombre,
nos lleva al intelecto
de eclécticos mensajes.
Mirada que ve el infinito
bajo sollozos
que él sabe,
son horizontes tan cercanos
como el deleite añorado.
Sabiduría en sus labios,
versan fonemas
que engullen
atentamente
a los testigos
allegados.
Y en su discurso
nos anuncia
aquel calor humano,
donde las noches no son tan frías
sino pasajeras del mediodía.
Nos queda pequeño
estrechar su mano
y
sólo el abrazo
hace justicia
a la nobleza
que de antemano,
las bellas auroras
nos alcanzan
en el descanso.
Feliz viaje
amigo,
porque en el viaje
de los caminos
nos hemos encontrado...