Gabriel Aranda

JOAN

Pétreo semblante

cincelado con curvaturas

de gentil hombre,

nos lleva al intelecto

de eclécticos mensajes.

 

Mirada que ve el infinito

bajo sollozos

que él sabe,

son horizontes tan cercanos

como el deleite añorado.

 

Sabiduría en sus labios,

versan fonemas

que engullen

atentamente

a los testigos

allegados.

 

Y en su discurso

nos anuncia

aquel calor humano,

donde las noches no son tan frías

sino pasajeras del mediodía.

 

Nos queda pequeño

estrechar su mano

y

sólo el abrazo

hace justicia

a la nobleza

que de antemano,

las bellas auroras

nos alcanzan

en el descanso.

 

Feliz viaje

amigo,

porque en el viaje

de los caminos

nos hemos encontrado...