JordiCris

A mitad del camino me encontraste.

Ni tú buscabas mi nombre,
ni yo imaginaba el tuyo y,
menos, que mi destino
lo guardase tu sonrisa
para desarmar todas mis certezas.
 
A mitad del camino,
tú, me elegiste.
 
Y yo caí, rendido,
inevitable e irremediablemente,
como cae la lluvia sobre la tierra sedienta,
como cae la noche sobre el mar,
sin resistencia, sin regreso posible.
 
Llegaste con la calma de quien no sabe
que está cambiando una vida
y cambiaste las dos,
bastó un instante, un roce,
una mirada demasiado larga,
para comprender que el amor
también sabe llegar sin anunciarse.
 
Tu beso... Fugaz, robado
y con la más dulce de las alevosías,
abrió en mi pecho una puerta
que yo mismo desconocía.
 
Despertando en mí
sentimientos nuevos, pibiles,
que jamás habían pronunciado mi nombre.
 
Incendió rincones dormidos
y los que desconocía que tenía,
llenando de primavera los inviernos
que llevaba escondidos bajo la piel.
 
Desde entonces,
ya no camino solo.
 
Caminas en mi respiración,
en el café de cada mañana,
en el último pensamiento del día
y en el primero de la mañana
cuando despierto contigo mi primera esperanza
y necesito decírtelo mientras duermes.
 
¡Te amo! Con la serenidad
de quien ha encontrado su hogar,
pero también con la furia silenciosa
de las mareas que jamás dejan de buscar la luna.
 
Porque amarte,
no fue una elección,
fue todo un acontecimiento.
 
Una fuerza antigua,
más grande que mis miedos,
que mis dudas,
que mi voluntad y razón.
 
Y, si alguna vez me preguntan
cuando empezó esta historia,
yo, no hablaré de fechas...
 
Diré simplemente
que, a mitad del camino,
una mujer tomó mi mano,
me robó un beso,
y sin saberlo,
me regaló una vida entera
estando a mitad de camino.
 
#poemasatuñy
Poema 3878
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