Leoness

La arquitectura del delirio

Creí estar viendo —en delirio, quimera o locura—

unas piernas modeladas que al alma le eran familiares,

columnas de fuego de antiguos y rotos altares,

un mapa esculpido de mi edad primera y oscura.

 

Una minifalda de tela silente y rasgada

dejaba adivinar, en su línea prohibida,

las antípodas puras de una zona encendida:

el centro del mundo, la herida del dios, la deseada.

 

Pero el ojo no pudo seguir la estructura de espada,

ni el resto sagrado de aquella arquitectura divina,

pues ella, rompiendo la densa y sangrienta neblina,

se impuso en mi espacio, letal, destructora, adorada.