En tu ausencia las ilusiones que con las que me envolviste me axfixian hasta perder la cordura, aquellos abrazos que nos dimos se quedan en mi piel como si quisieran romper mis huesos, y tus besos, esos besos que me hacían sentir tan vivo me llevan a mi mismísimo entierro. ¿En qué momento me empezó a doler decir que te amo?, si es por tí que sé todo en cuanto a amar. ¿Cuándo fué que verte se volvió una tortura?, si antes mis ojos no paraban de buscarte. ¿Por qué el desearte se volvió una obligación?, si alguna vez fuiste para mí lo más preciado. Hoy extraño amarte, quisiera querer amarte, pero es qué aunque siempre me sentí amado, jamás supiste quererme, escucharme, desearme, jamás pudiste verme. Cómo quisiera querer amarte...