Hay una dualidad en la vida, misteriosa,
ese sentimiento que el tiempo, en dos ha partido,
llevar esa sangre extranjera y silenciosa,
y también el orgullo de haber aquí nacido.
Ayer fue el silencio, el miedo en la mirada.
Los hielos del sur, aquellos jóvenes olvidados.
Hoy, ruidos de herida no del todo perdonada.
Y el fútbol, excusa para antiguos pecados.
En mi dualidad, ellos nunca serán olvidados.