Yamel Murillo

SEMÁNTICA DE SU BESO

Eternidad.

Aunque marches
desprendido del tiempo,
dedos de fuego
al cerrar de tus ojos
reconocen sobre mí; 
tierra arena
afanada, inquieta...
la lluvia, 
fiera que me desnuda
y en ella
respira tu asombro,
en el nacer reciente
del morir primero,
y oímos el correr
del río,
distante vecino,
impreciso, torpe,
que va, 
en su dulce toque
despojándome 
del aliento
por la seda de mis velos.

Virtud.
Es tu bruma ardiente,
la cumbre que erguida
se estremece
y se calcina;
envés de tu hoja
que reta,
que amedrenta
y domina
este cielo, profundo,
galopante nocturno
de todas tus
historias silenciosas.

Práctica.
El manantial ciego
de las horas vagas,
palpitante débil, 
voluntad de hacer
apenas dicha, 
la cerca
sin detener 
fuerza
a beber de mí.

Pertenencia.
La tarde.
Despertar lento
por la ruta de tu piel
amada, confusa,
ocaso absorto
en mi cometa perdido,
y en tus lides
vencida queda...
al venir victoria canta
y otra vez rendida,
devota, celestial,
avisa frágil, pero no remota
hundida en el polvo
perturbado de sueños
tomados por los tuyos.

Pretensión. 
Tus cuatro letras.
El bosque dominado.
Guerrera me nombras
de tus pupilas
extasiadas, 
chispas de diamante,
prisioneras libres
de los dientes
contra el anochecer
húmedo de la Diana.

Insistencia.
Bebe ahora el hechicero
de su deseo amotinado,
del mío, blancura de nieve,
hasta el mismo fondo
la tinta de lo breve,
extiende las manos ansiosas
al piano de su madrugada
que toca para él,
mas hace 
de mi padecer
su ave seducida...

Enseñanza.
Dame de tus labios
la palabra de tu trova
llenando las manos
del sello del viento;
yazgo 
luna tímida 
en tu superficie,
vainilla orquídea aprende mirto...
sólo llevas en ti 
aroma a vida mía.

Amanecer.
Eternidad.

Mi boca respira ya,
esclavitud de tu beso.

 

Yamel Murillo

 

Las Rocas del Castillo©

D.R. 2016