Rumbo a los confines del mundo,
frente al océano agitado
se fundían con el oro y la plata
los corazones sin garantías.
Mujeres pioneras y adelantadas,
guerreras altivas
en Tecnochtitlan y Otumba,
fundadoras y virreinas,
almirantes y soldados,
médicos, enfermeras, profesoras,
y las exploradoras del Amazonas.
El sol no cegaba sus ojos
y su legado de resistencia
desafió las cicatrices,
sus manos bordaron la Corona,
sus palabras rompieron las cadenas
que hoy extinguen a los indígenas,
los últimos hijos de la tierra.