Comienza la mañana con suaves gotas de lluvia, sigo descansando en mi hamaca con tranquilidad, busco el momento para culminar todas las boletas, en este silencio de paz y de honesta soledad.
Es un día tranquilo, sin ruidos, ni euforia, propicio para meditar y respirar el aire fresco, mientras el viento pasa con sus leves sollozos y en este instante de calma de verdad me encuentro.
Pienso en la continuidad de mi trabajo de gradoy recuerdo con afecto a la gente de la Yuca, ha esos cultores que guardan la memoria histórica con una entrega sincera que nunca se trunca.
Los maestros Ramón Vasquez, Nestor Fernandez y Cecilio Briceño cantan con gran devoción, entonan sus voces con fuerza en este día trayendo las tradiciones directo al corazón.
Resuenan las Locainas de La Yuca con furor, mientras mi informe escrito de mi investigación lo lee con entusiasmo la Doctora Yelitza Roa, guiando cada paso con paciencia y vocación.
Siento mi mente cansada de tantos pensamientos, la salud de mi madre me doblega a viajar a Maracay, pero sigo aprendiendo de memoria mi trabajo para lograr ese empoderamiento que en mi alma hay.
La vida es una sola, hay que cuidarse y quererse, con fe y la bendición de Dios saldremos adelante, guardando cada recuerdo de este camino andando viviendo el presente con paso firme y constante.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
14-07-2026