Acompáñame
Acompáñame mujer a labrar nuestro camino
A compartir un horizonte, una meta y un destino
Marche junto a mi mujer, qué nuestro amor se vuelva tan añejo, cómo el delicioso y burbujeante vino
Acompáñame mujer en mi sueño y hágame realidad lo que en mi mente y en mi corazón imagino
Mujer, súmase a mi destino y agrega ese perfume qué mi alma ya huele a ti en el silencio clandestino
Muévase mujer junto a mí y seas mi aire, mi brisa, mi huracán y mi turbulencia qué bate de alegrías en torbellino
Acompáñame mujer y siempre seas mi posada, mi albergue, mi hospedaje y mi alojamiento para este pobre y humilde peregrino
Quiero que seas siempre mi río, las lajas de mi quebrada, mis aguas claras y transparentes y mi único riachuelo cristalino
Acompáñame mujer a contemplar a solas un atardecer lleno de arreboles, un crepúsculo y un candilazo en el ocaso vespertino
Únase a mí, mujer y penetra en mi querer, en mis sentimientos y qué haga palpitar nuestros ardientes corazones
Déjese llevar, qué te llenaré de amores y pasiones
Te prodigaré de besos y emociones en la habitación y en todos los escondidos rincones
Duérmete mujer en mi regazo, escuchando mis versos, mis poesías, hechas para Ti en hermosas canciones
Acompáñame mujer en mis parrandas y en mis bailes, en mis angustias, en mis temores y en mis sofocantes preocupaciones
Seas mi aire suave y tenue, qué me da la vida y el aliento para mis respiraciones
Acompáñame mujer y siempre seas mi pabilo ardiente y las lenguas de fuego que arden en llamaradas de pasión y el refugio de mis emociones
Acompáñame mujer en mis oraciones, pidiéndole a Dios Todopoderoso sus gratas y anhelas bendiciones
Seas mi medicina en mis dolores y la energía en mis angustias y los gritos de mis enfermedades en sus dimensiones
Quiero mujer que seas mi almohada que acaricie mis sueños, la cobija y mi abrigo y el colchón para el descanso placentero de mis meditaciones
Acompáñame mujer en las alegrías, en las felicidades, en el compartir, en las vacaciones y en las distracciones
No me pidas lujos, ni vanidades, ni haciendas, ni casas inmensas, ni castillos, ni ricas mansiones
Acompáñame mujer en el compartir de un café caliente y burbujeante, en una charla amena y en una osadía, en un frenesí, en una desordenada lujuria, en un deseo, en una concupiscencia que nos haga reír a carcajadas hasta romper los cojones
Acompáñame mujer, no muy cerca, ni muy lejos de mi panteón y nunca toques mi sepultura, ni me lleves flores, ni derrames tus lagrimas en mis frías lozas, qué otras miradas estarán detrás de Ti, picándole el ojo y haciéndole sonrisas y otros estarán detrás de tus enaguas y jalándole con soberbias de pasión, tus raídos y decolorados faldones.
\"Joreman\" Jorge Enrique Mantilla -Bucaramanga julio 13-2026