De luz y de esperanza llenaba mi existencia,
pintando con mis versos su forma angelical;
mirando en las estrellas el brillo celestial
que tienen sus miradas de gran luminiscencia.
Ponía con mis letras, del alma dulce esencia,
queriendo en mis poemas de amor hacer un grial;
en donde me bebiera la miel tan especial,
que fluye de sus labios, con mística inocencia.
Mis sueños tan divinos nublados por su ausencia
se fueron marchitando lo mismo que un rosal;
que pierde de su encanto la bella fluorescencia
Si faltan de las lluvias sus gotas de cristal;
y a mi alma le faltaba la luz de su presencia
y el rayo luminoso de su aura virginal.
Autor: Aníbal Rodríguez.