Mis motivos no siempre hacen ruido; a veces son apenas un suspiro, una sonrisa inesperada, un sueño que se niega a morir.
Y por ellos camino, con mis dudas y mis certezas, aprendiendo que la vida también se sostiene con aquello que he aprendido a amar.
Tengo motivos para quedarme, aunque el camino se vuelva largo y la noche parezca no terminar.
Tengo motivos en la lluvia que limpia las calles cansadas, en la luz pequeña de una ventana que resiste al atardecer.
Tengo motivos en los recuerdos que llegan sin avisar, en las voces que me acompañan aunque el silencio las esconda.
Pero sobre todo tengo motivos para seguir creando, para mirar un cielo distinto, y para recoger del suelo las pequeñas señales de esperanza que espero siempre sean un motivo para volverme a levantar.
------------
Rafael Blanco López
Derechos reservados