Lady Necro

Donde termina el vuelo

 

Cuando la tarde retocaba el paisaje,
En delicados rosados casi al filo de la oscuridad, 
un pequeño pájaro entró por mi ventana. 

Golpeó su pequeño cuerpo,
en desesperada búsqueda de libertad.

 

Mas la ventana siempre estuvo abierta;
solo lo separaba el cristalino velo de aquella noche moribunda. 

 

Ciego de miedo, 
Giró impotente sobre sí mismo.

 

Aturdido por su propio pesar,
Se revolcó en su angustia y no lo pude ayudar.

 

Inútilmente estire mi mano amiga,
Acaricie apenas con mis dedos sus alas;
Caían pesadas teñidas en carmesí sus delicadas plumas. 

 

En sus ojos percibí una guerra atroz hundida en completo silencio. 
Acostumbrado a su aislamiento, no dejo que nadie más amparará su destino.

 

No pudo detener sus alas;
Murió, presa de si mismo, 
Inmerso en la penumbra de su soledad.