Las naciones peleaban
Los países se quemaban
La naturaleza era maltratada
Nos adueñábamos de lo ajeno
Éramos la causa de una muerte anunciada.
La rebelión salpicaba sangre para callarnos
Las propagandas reprimían el sentir, el hablar y el pensar
Las masas totalitaristas eran dueñas de todo.
El amor iba desapareciendo con el paso del tiempo, dejando huella en las personas
Habíamos dejado de ser humanos
Olvidamos lo que era la moral
El camino eran balas y dolor
Anunciábamos la muerte
Todos los bandos eran iguales
Hasta que la esperanza también se fue
Entonces, a lo lejos, te vimos
Desnuda.
Había quienes, llenos de lujuria, ofrecían fortunas por tu cuerpo
Otros deseaban destruirte para demostrar que eran dignos de poseerte
Los medios te silenciaban
Tu cuerpo era la escultura de la libertad
Eras aquello que nadie podía nombrar y que todos temían
No bastabas tú sola.
Entonces llegué yo, sin tregua, porque en tus ojos sobrevivía el mundo que habíamos perdido.
Y el mundo comenzó a cambiar.
La violencia disminuía
Las guerras eran besos
La naturaleza recuperaba lo que siempre le perteneció
Las fronteras dejaron de existir donde antes solo había odio
Fuimos el antídoto de todas las enfermedades
Éramos la epidemia del amor.