Si yo te di la vida... cógela.
Agradece el sonido del mundo
y el sentir de las amapolas
que nacen en tu pecho.
Un mar de dudas, insistente,
las olas me marean a su merced.
Que el horizonte te pertenece,
¡Dale tu sitio! ¡Sueña!
y a mí el mío, también...
Si yo te di el espacio, los ojos,
la sangre y la piel,
mira, respira y siente,
no te detengas disuelta
en maldiciones del ayer.
¡Nada me debes!, ¡Nada!
A Dios como yo, tal vez...
Si yo te di los labios, la palabra,
los zapatos y algo de hiel,
calla o grita, ¡Corre!,
busca tu trocito de cielo,
tu trocito de tierra,
pero a mí... A mí déjame.