Noa Subin

LOS PORTADORES DE LA PALABRA

 LOS PORTADORES DE LA PALABRA

 

 El Poeta del Sol

Es el que canta al día que renace,

a la alegría en ríos, en campos de trigo.

Sus versos son fuego que calienta y abraza,

que ilumina el camino, que hace que el mundo brille y siga.

 

 

 El Poeta de la Noche

Busca en la oscuridad su inspiración,

pluma que desnuda heridas y secretos.

Su voz es un susurro, una meditación,

que habla del silencio, de lo que el alma guarda y siente.

 

 

 El Poeta Combatiente

Su verso es espada contra la injusticia,

grito que resuena en calles y plazas.

Denuncia con fuerza la opresión y la maldad,

busca con sus palabras cambiar el rumbo de la verdad.

 

 

 El Poeta del Amor

Vive entre suspiros y dulces promesas,

canta el beso fugaz, la entrega eterna.

Su arte es tejer lazos entre almas y caricias,

hacer del corazón un jardín que florece sin espera.

 

 

 El Poeta Místico

Busca lo invisible en cada cosa,

en la flor, en el viento, en el eco del mar.

Su poema es puente hacia lo trascendente,

voz que conversa con lo que el ojo no puede ver.

 

 

 El Poeta Cotidiano

Encuentra magia en lo simple y lo pequeño,

en el café de la mañana, en el gesto de un amigo.

Sus versos son espejo de lo que todos sentimos,

haciendo del día a día algo sagrado y preciado.

 

 

 El Poeta Juglar

Con ingenio ligero y risa en la voz,

transforma la pena en canción y en danza.

Su arte es alegrar, disipar el dolor,

hacer que la palabra sea un abrazo de amor.

 

 

 El Poeta Erudito

Juega con la lengua, con referencias y formas,

su poema es un laberinto de ideas y sentidos.

Conoce las reglas para romperlas con gracia,

haciendo de la poesía un reto y un placer para la mente.

 

 

 El Poeta Visionario

Mira más allá del tiempo que le toca vivir,

sus versos son semillas de un mañana mejor.

Ve lo que aún no es, lo que puede llegar a ser,

haciendo del presente un puente hacia el porvenir.

 

 

Cada uno lleva la llama a su manera,

con su propia voz, su ritmo y su senda.

Son guardianes del verbo, portadores de la esencia,

que hacen de las palabras un regalo para la existencia.

 

 

NOAH SUBIN