El verso se escribe para no desaparecer.
O cuenta los días en palabras breves
para decir: aquí se acaba el tiempo,
más allá manda el olvido
y la insistencia del olvido,
el goteo constante de los nombres
que se borran sin permiso.
El verso se escribe para no desaparecer.
Se parece a su prima, la costumbre,
enredada en un hábito que no explica,
alejada del motivo que la justifica.
El verso se escribe para no desaparecer.
O narra los días en palabras breves
para decir: aquí se acaba el tiempo,
más allá manda el olvido
y la insistencia del olvido,
calma de lo que nunca tuvo prisa
pues nunca tuvo instante.