César C. Barrau

ofrendas

El viento viene y va

mientras sostengo el arma

(un teclado, una idea,

una dimensión

que se deja observar desde la materia)

 

Siento frio en la mano,

los párpados no funcionan,

el sendero se ensancha, se balancea;

al parecer, la dimensión

es la que observa

y sostiene su arma

mientras voy y vengo

como la marea

mecido por la fuerza

de un astro imperturbable

 

Los confines de esta historia

están difusos. He intercambiado

algunas puntas de flecha

por un poco de luz

que ilumine las laderas

 

Aun así,

sigo cauce abajo

con el mundo bajo el brazo

 

Donaré hasta los huesos,

accederé al agujero de gusano,

pero antes

debo desprenderme de los

márgenes, diluirme en el estanque

y hacer que el ruido se acabe

 

Sorprendentemente,

una vez desnudo,

sin la más mínima pieza

intercambiable

la inquietante guerra

se ha tornado amable

y solo veo estrellas

potentes faros

que iluminan ventanas,

puertas, caminos hacia nuevos mundos,

dimensiones que observan

y esperan ofrendas

a cambio

de luz.