El viento viene y va
mientras sostengo el arma
(un teclado, una idea,
una dimensión
que se deja observar desde la materia)
Siento frio en la mano,
los párpados no funcionan,
el sendero se ensancha, se balancea;
al parecer, la dimensión
es la que observa
y sostiene su arma
mientras voy y vengo
como la marea
mecido por la fuerza
de un astro imperturbable
Los confines de esta historia
están difusos. He intercambiado
algunas puntas de flecha
por un poco de luz
que ilumine las laderas
Aun así,
sigo cauce abajo
con el mundo bajo el brazo
Donaré hasta los huesos,
accederé al agujero de gusano,
pero antes
debo desprenderme de los
márgenes, diluirme en el estanque
y hacer que el ruido se acabe
Sorprendentemente,
una vez desnudo,
sin la más mínima pieza
intercambiable
la inquietante guerra
se ha tornado amable
y solo veo estrellas
potentes faros
que iluminan ventanas,
puertas, caminos hacia nuevos mundos,
dimensiones que observan
y esperan ofrendas
a cambio
de luz.