Hay un silencio abismante
en los canales de la tarde.
Hablan de cifras y de futuro
mientras el presente se desangra.
Un economista sonríe
desde lejos, desde USA.
Enseña cómo se multiplica
lo que aquí se nos acaba.
Nadie pregunta por el mar.
Nadie pregunta por el salar.
Todos firman, todos callan,
todos venden por firmar.
Y el silencio pesa más
que todas las mentiras juntas.
Porque el silencio, mi Chile,
también es una injusticia.
\"¿De qué sirve tanta inversión si nos quedamos sin agua?\"