Escuché un lamento en el horizonte
tuve mucho miedo
no sabía qué hacer.
eran muchas voces que desconocía,
eran muchas voces que pedían perdón,
eran muchas balas
cerca de mi alma,
nadie me veía, nadie se acercaba.
Tenía mucho miedo
y me hacía pequeño,
nadie me protege,
todos van corriendo escapando a prisa
de los fuertes ruidos.
Despierto en las sombras,
nadie está conmigo,
miro a todos lados,
solo escucho ruidos:
ese ruido extraño que dejan las balas,
ese ruido extraño que cortan las alas.
Despierto en las sombras
con muchos temores,
me abraza el silencio y muchos tambores
mi mente pregunta: ¿en qué te ofendí?
¿por qué no me dejas vivir?
Escuche un lamento en el horizonte,
muchos de uniforme
muchos con escoltas,
buscando entre ruinas
almas que se acortan.
¡Porqué ocasionas caos!
¿Qué culpa tiene el mundo
de tus ambiciones, de tus egoísmos
de matar la vida
y de tus clasismos?
¡Qué culpa tengo yo!
de no pensar igual
de andar otro camino, el de la igualdad.
Despierto entre las sombras,
nadie está conmigo,
miro a todos lados,
solo escucho ruidos:
ese ruido extraño que dejan las balas
ese ruido extraño que cortan las alas
Despierto en las sombras
con muchos temores
me abraza el silencio y muchos tambores
mi mente pregunta ¿En qué te ofendí?
¿Por qué no me dejas vivir?
© Miguel Alfonso Curioca Vega, 2026, Obra registrada. Todos los derechos reservados.