Este vacío que tengo en mi pecho,
no se rellena con las mariposas.
¡Sácamelas del estómago,
conviértelas en prosa!
Solo con tu cuerpo
me desestabilizo;
me coges por el cuello
y me desquicio.
Soy la luna y te persigo,
soy la sombra, siempre vuelvo.
Soy tu voz; me repito,
blasfemando con apetito:
de ti.