Gabriel Aranda

En el rincón de la sala...

Anónimo  rincón gris.

Lugar

dónde no trascienden

las imágenes

en la memoria del huésped,

llevando su mirada

a pensamientos de encrucijada.

 

Luz tenue,

fría

y

casi apagada

forma el paisaje

en el vértice de la sala.

 

Pasos

en el pasillo

y

al fondo,

detrás del naranja cristal,

luces de melocotón

dorados como el sol,

topacios en azul

y

verdes de manzana sorprenden ¡ya¡....

llegado al córner de la sala.

 

La ilusión en tus manos.

La idea en el corazón.

La sorpresa planeada

forma realidad plena

en el recodo de la sala.

 

Ojos que se miran.

Ojos que sonríen.

Ojos que se tocan.

Ojos que se funden

en el recoveco de la sala.

 

¡Dichoso seas

rincón del alma y de la casa¡...

porque durante dos semanas,

en Navidad,

olvidarás

esquina de la sala

el anonimato

en el que te encontrabas...