Anónimo rincón gris.
Lugar
dónde no trascienden
las imágenes
en la memoria del huésped,
llevando su mirada
a pensamientos de encrucijada.
Luz tenue,
fría
y
casi apagada
forma el paisaje
en el vértice de la sala.
Pasos
en el pasillo
y
al fondo,
detrás del naranja cristal,
luces de melocotón
dorados como el sol,
topacios en azul
y
verdes de manzana sorprenden ¡ya¡....
llegado al córner de la sala.
La ilusión en tus manos.
La idea en el corazón.
La sorpresa planeada
forma realidad plena
en el recodo de la sala.
Ojos que se miran.
Ojos que sonríen.
Ojos que se tocan.
Ojos que se funden
en el recoveco de la sala.
¡Dichoso seas
rincón del alma y de la casa¡...
porque durante dos semanas,
en Navidad,
olvidarás
esquina de la sala
el anonimato
en el que te encontrabas...