Jesús Ángel.

El poder de lo que resiste.

 

Cuando la herida se disuelve en el tiempo con cada cicatriz conquistada,

 

la derrota no destruye: se convierte en el cimiento de nuevos tiempos.

 

La presencia, templada por la experiencia, renace a cada paso; respira en cada instante y hace del latido,

 

plenamente presente, una fuerza cada vez más firme y resistente.

 

Y así, la sombra, si hoy persiste, se irá desvaneciendo hasta perder todo poder sobre ti...

 

gracias a tu resistencia, a tu espíritu de lucha y a tu alma inquebrantable.