EL HILO QUE UNE: LA COHERENCIA
En el lienzo del verso, la idea se despliega,
un tapiz tejido con lógica y con arte.
La coherencia es el hilo que al conjunto entrega,
la fuerza invisible que lo vuelve aparte.
No es solo palabra que suena y que rima,
es sentido que fluye, que llama y que guía.
Cada estrofa un peldaño, que sube y que anima,
hacia una cumbre de esencia, de pura armonía.
Si el tema es el amor, cada verso es un latido,
un matiz del sentir, una forma de amar.
Si es la pena, el dolor será el eco sentido,
en cada renglón que invita a meditar.
La estructura es el cauce, que al río da forma,
la métrica, el compás que sostiene el andar.
Sin ellas, la idea se vuelve disforme,
un caos de fragmentos, sin rumbo, sin mar.
Es la voz que no cambia, el tono constante,
el punto de vista que fiel se mantiene.
El eco que resuena, vibrante, constante,
la verdad del mensaje que el alma sostiene.
La coherencia es la luz que disipa la duda,
que afirma la visión, que el concepto clarifica.
Es la base invisible, la fuerza desnuda,
que, al poema en su esencia, lo hace magnífica.
En cada palabra, en cada final,
se ancla la certeza, se afianza la fe.
La obra se yergue, completa y total,
un todo indivisible, de principio a pie.
NOAH SUBIN