ERES MI ANCLA
Aquella tarde del 30/01/24, sin saberlo, el destino escribió nuestro comienzo.
No hubo mapas, ni señales que pudiera entender, solo el instante en que llegaste y todo cambió por dentro.
Hoy miro tu ancla tatuada sobre la piel, y comprendo que no es solo tinta dibujada; es el símbolo de aquello que me sostiene cuando el mundo parece perder la calma.
Porque tú eres eso en mi vida:
El puerto al que siempre quiero volver, la marea que no arrastra mis sueños, sino que los abraza para hacerlos crecer.
En esta foto, con los ojos cerrados y el alma en silencio, pareces guardar secretos que solo el corazón conoce.
Y mientras tu mano descansa sobre tu cabello, yo encuentro en tu imagen la paz que tantas veces busqué.
Tu ancla lleva grabada una fecha, pero para mí guarda mucho más que un día; guarda la primera sonrisa compartida, las conversaciones eternas y la alegría.
Desde aquel 30 de enero, cada recuerdo contigo tiene un brillo distinto.
Porque no solo te conocí, también encontré un refugio, un hogar y un motivo.
Si alguna vez el mar se vuelve oscuro, si el viento intenta alejarnos sin razón, quiero que recuerdes que mi amor por ti está sujeto a tu nombre con la fuerza de un ancla y un corazón.
Y cuando los años pasen, seguiré mirando esa fecha como quien contempla una estrella:
El día en que dos caminos se encontraron, y mi vida entendió que eras tú quien la esperaba.