Mirian del Pozo

Sanando la herida

No importa que juzgara el ojo extraño
si era menor o peor la cruel rutina,
pues solo quien se quema en la neblina
sabe cuánto dolió el sufrir engaño.
 
 
Palabras que el temor juró a la vida
se las llevó la brisa en un momento,
dejando el pecho libre de su herida;
pues cambia la marea de la suerte,
y se aprende al pasar del propio tiempo,que el dolor es el precio de la vida.
Pero sana quién se viste de ilusión 
Sembrando nuevas semillas.