Dame fuerza, eterno Dios,
cuando falle el corazón;
si arrecia un viento atroz,
sé mi roca y protección.
Si mis pasos pierden fe,
se mi eterno sendero;
jamás me aparte de
tu amor firme y verdadero.
Da prudencia al corazón
para el bien de cuanto das;
que tu viva bendición
sea luz en los demás.
En los días de escasez,
haz florecer mi esperanza;
tu amor es mi solidez,
y renueva mi confianza.
Nunca dejarás de dar,
cuanto nace de tu amor;
de tus manos brota el pan,
don de vida, mi Señor.
Haz de mi alma un jardín
donde crezca tu bondad;
que florezca para Ti
con tu luz y tu verdad.
Gracias doy, mi buen Señor,
por tu inmensa compasión;
hoy te entrego con amor
mi alabanza y mi canción.