Los Ángeles, hasta pronto
Noble ciudad de Los Ángeles,
donde viví los años más hermosos de mi juventud;
donde sembré recuerdos imborrables, amistades sinceras
y grandes amores que dejaron su huella en mi corazón.
Aquí aprendí a luchar, a soñar y a crecer.
Aquí la vida me regaló sonrisas, lágrimas, victorias y lecciones.
Y aquí nacieron mis dos más grandes tesoros:
mis hijas, Wendy y Mindy, el orgullo de mi existencia.
Hoy el camino me llama de regreso.
No me voy porque quiera, sino porque la vida sigue escribiendo nuevas páginas.
Sin embargo, es imposible marcharse sin sentir ese nudo en la garganta
que sólo provoca el lugar donde una parte del alma decidió quedarse para siempre.
Recorrer nuevamente tus calles fue volver a abrazar mis recuerdos.
Cada rincón me habló del joven que fui,
de los sueños que comenzaron aquí
y de las personas que hicieron inolvidable esta etapa de mi vida.
Pero en este viaje también me regalaste un capítulo que guardaré para siempre:
volver a encontrar el amor después de tantos años,
descubriendo que hay sentimientos
que ni el tiempo ni la distancia pueden borrar.
Por eso hoy no digo adiós.
Porque recordar también es vivir,
y mientras exista un recuerdo, una sonrisa o una razón para volver,
Los Ángeles seguirá siendo parte de mi historia.
No me despido de ti,
sólo te digo: hasta pronto.
Porque estoy seguro de que algún día
volveré a caminar por tus calles,
volveré a contemplar tus atardeceres
y volveré a agradecerte por todo lo que un día me regalaste.
Hasta pronto, Los Ángeles...
porque los lugares que se aman con el corazón
jamás se abandonan de verdad.