Jaime Correa

Reflexiones de Don Quijote

Reflexiones de Don Quijote

Son como el mar, bravío y arrogante,  
que azota playas con furor distante,  
y en olas fieras que la costa azotan  
dejan silencio tras la mar rugiente.  

Así el político, en voz suplicante,  
te busca, te nombra, te hace importante.  
Te pide el voto, te jura y promete...  
y luego muda, frío e indiferente.  

El viento mueve el agua y la conciencia,  
arrastra promesas, borra la evidencia.  
Queda la orilla herida y el alma inerte,  

mientras él calla en torres de opulencia.  
El mar al menos vuelve en su querencia:  
él no regresa sino hasta otra suerte.