Sin extrañar nada
camino por el sendero incierto de mi destino,
buscando la ausencia.
Cada paso dado
se hace más lento y pegajoso,
es la piel de ese tiempo propio
que me ha cubierto.
Vivo mentalmente la transición
entre lo insólito y sublime
de lo que representa la soledad.
Me detengo,
creo oír un lamento,
algo se arrastra parsimonioso en lontananza;
sin estabilidad,
sin virtud de sustancialidad.
Transita una pequeña línea
de espacio vacío,
sin vida.
Todo gris con fantasmal presencia,
allí está la ausencia.
Ella anuncia su presencia
con tenue perfume que despierta
el interés de quien la evoca.
En un traje hecho a su medida,
envuelve el transcurrir de una vida;
un sueño,
una realidad infinita.
Busca aferrarse
a un sentido especial del letargo,
a una mismidad sin elocuencia.
Sin conciencia respecto de sí,
característica de lo vacuo,
se cree pertenecer
a todos sin consentimiento.
Cansado por la larga búsqueda
me detengo.
Miro a los lados buscándola,
cierro los ojos y allí está la rebelde.
Pienso… “Cada quien
tiene su particular ausencia
como parte de su esencia”.
12-07-2026
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