Yo creo en ti
siempre,
a cada paso.
Creo en ti
en aquellas noches lluviosas,
bajo el sol de verano.
Creo en ti
cuando el mundo te olvida,
en la soledad de los cuerpos.
Creo en ti,
en tu boca
y tu carne.
Yo creo en ti
y conozco cada vértice,
cada curva.
Creo en ti,
mujer de fuego
y tierra.