Winston dice:
Amar es ilegal en un país sometido
donde lo que uno piensa es un cuchillo
que lastima, donde el solo decir te amo
es producto de censura y castigo.
Aun así, y pese a las consecuencias,
mirarte la primera vez fue un largo respiro
después de estar mucho tiempo bajo el agua.
Conocer el sitio de nuestro amor
corromper el sistema,
cometer ideadelito tras ideadelito
fue un fugaz explosivo que marco
nuestras vidas.
Nuestra primera noche juntos
arropados en sábanas cálidas,
degustando sabores hechos memorias,
abrazar el ardiente concepto de libertad…
¡Amar, amar, amar!
¿Valió la pena? ¿Valió la tortura?
¿El lavado de cerebro?
Todo ha valido, aunque al final
tenga que arrebatarte mi amor
para dárselo al Gran Hermano.
Julia dice:
Yo he dedicado mi vida al celibato.
(Pero a ocultas me he pronunciado a la promiscuidad).
Yo he dedicado mi lealtad al partido.
(Pero a ocultas he cometido un sinfín de traiciones).
Yo he dedicado mi vida a la verdad.
(Pero a ocultas he luchado con la mentira).
Yo he dedicado mi tiempo al encierro.
(Pero a ocultas he luchado por la libertad).
Yo te perseguía, con la consecuencia de morir;
yo te miraba de mil formas
esperando a que me miraras,
yo te deseaba, esperando que una chispa
encendiera tu pasión por mí.
Luego todo sucedió, todo cambió,
cuando te extendí la mano y dejé pasar
entre tus dedos aquel papel
invitándote a contemplar el paisaje;
a conocer nuevos aromas
a volver a descubrir la belleza
que años atrás este país ofrecía a sus ciudadanos.
Me entregue a ti, entre la hierba y el sueño:
arrancaste de mis entrañas un suspiro,
tomaste de mi cuerpo un objetivo
y desnudaste mi alma así delicadamente
como desnudas una fruta fresca.
Aunque fue corto, yo te amé…
sin exagerar, sin pretensiones,
algo que jamás repetiré otra vez
pero no me arrepiento
porque la lucha por la libertad
es amar, amar, amar…
aunque el Gran Hermano nos haya separado.