David Eduardo

Winston & Julia

Winston dice:

Amar es ilegal en un país sometido

donde lo que uno piensa es un cuchillo

que lastima, donde el solo decir te amo

es producto de censura y castigo.

 

Aun así, y pese a las consecuencias,

mirarte la primera vez fue un largo respiro

después de estar mucho tiempo bajo el agua.

 

Conocer el sitio de nuestro amor

corromper el sistema,

cometer ideadelito tras ideadelito

fue un fugaz explosivo que marco

nuestras vidas.

 

Nuestra primera noche juntos

arropados en sábanas cálidas,

degustando sabores hechos memorias,

abrazar el ardiente concepto de libertad…

¡Amar, amar, amar! 

 

¿Valió la pena? ¿Valió la tortura?

¿El lavado de cerebro?

Todo ha valido, aunque al final

tenga que arrebatarte mi amor

para dárselo al Gran Hermano.

 

Julia dice:

Yo he dedicado mi vida al celibato.

(Pero a ocultas me he pronunciado a la promiscuidad).

Yo he dedicado mi lealtad al partido.

(Pero a ocultas he cometido un sinfín de traiciones).

Yo he dedicado mi vida a la verdad.

(Pero a ocultas he luchado con la mentira). 

Yo he dedicado mi tiempo al encierro.

(Pero a ocultas he luchado por la libertad).

 

Yo te perseguía, con la consecuencia de morir;

yo te miraba de mil formas

esperando a que me miraras,

yo te deseaba, esperando que una chispa

encendiera tu pasión por mí.

 

Luego todo sucedió, todo cambió,

cuando te extendí la mano y dejé pasar

entre tus dedos aquel papel

invitándote a contemplar el paisaje;

a conocer nuevos aromas

a volver a descubrir la belleza

que años atrás este país ofrecía a sus ciudadanos.

 

Me entregue a ti, entre la hierba y el sueño:

arrancaste de mis entrañas un suspiro,

tomaste de mi cuerpo un objetivo

y desnudaste mi alma así delicadamente

como desnudas una fruta fresca.

 

Aunque fue corto, yo te amé…

sin exagerar, sin pretensiones,

algo que jamás repetiré otra vez

pero no me arrepiento

porque la lucha por la libertad

es amar, amar, amar…

aunque el Gran Hermano nos haya separado.