No te recuerdo porque no te olvido.
¿Cómo he de hacerlo,
si tu cepillo de dientes sigue donde lo dejaste?
Es extraño:
aún sigue húmedo.
Tus sandalias, bajo la cama, siguen ahí.
La basura que te pedí que sacaras
se pudre en la cocina,
esperándote.
La cama aún cruje cuando me recuesto,
esperando ese clavo que dijiste que pondrías.
No te olvido,
porque sé que aún no te has ido.
Tu perfume
sigue impregnado en la habitación,
como el incienso
de ese altar de sábanas y almohadas
donde te quedaste.
Y aunque todos me digan que moriste,
yo sé que mañana harás todo eso que dijiste.
La basura pondrás en su lugar.
Por la noche tomarás un baño.
Te cepillarás los dientes.
Y me harás el amor
en esa cama que cruje,
porque ese clavo
jamás pondrás.
Harás lo sencillo,
lo rápido,
lo de todos los días.
Y por la mañana
te levantarás de esta cama
y me dirás:
\"Te veo más tarde\"
Porque
tú no mientes.
Y yo sé
que mañana
tú vendrás.