José Honorio Martínez Ochoa

La nube y la noche

La nube y la noche

¿De qué nube tranquila
ha caído este tiempo sin aventuras?

¿De qué pasión llegó este instante
que tomó figura
en este espacio de rosas,

espacio de conjeturas
y memorias?

La sombra y lo que soy
se transformaron
en un amor idolátrico.

Entonces el tiempo
se llenó de ti.

Las nubes fueron una herida en el cielo,
una geografía dibujada
en el último verano.

La llama de tus dedos
fue sangre derramada
sobre los caminos secretos de la tarde.

No sé si aquella nube
llegó entre alabanzas
o si descendió lentamente
desde una región olvidada de la luz.

Se cruzó el aroma de los follajes
en un pequeño jardín,

y del cielo inmenso
sobrevino la noche,

una noche infinita
que aún prolonga
tu nombre entre las estrellas.