Jozz

Alquimia

Fue en lo profundo de un abismo,

la oscuridad me abrazaba;

la fría soledad

imperaba en mi vida.

 

Rios de lágrimas doradas

alumbraban mis noches.

Los sollozos eran melancolía,

y el silencio escondía

mis cuestionamientos de vida.

 

Con el pasar de los días,

la tormenta se desvanecía.

Donde antes habitaba la oscuridad,

la luz comenzaba a florecer.

Los vestigios del dolor

fueron semilla;

lecciones,

aprendizajes

de un alma

que aún seguía herida.

 

Volvieron las sonrisas,

los cantos,

las melodías.

Revivió la confianza,

la magia

y se encendió la lámpara.

Comprendí que el dolor

no desapareció;

aprendió a convertirse

en faro del camino.