La vida es una sola. Lamentablemente, no puedes experimentar varias, pero sí puedes decidir qué hacer con esta.
Cuando te levantas, seguramente piensas en todo lo que harás durante el día. Construyes una rutina, paso a paso, sin detenerte a pensar en el valor de cada instante.
Pero... ¿alguna vez pensaste en la vida de otra persona?
Te habla de su día, de sus logros, de su paz, de su tranquilidad, de su amor y de su felicidad. Entonces aparecen las preguntas.
¿Qué tienes tú?
¿Tu vida se compara con la suya?
¿Siquiera la estás viviendo?
Te llenas de preguntas, de dudas, e intentas hallar una respuesta. Pero déjame decirte algo: jamás la encontrarás buscando en la vida de los demás.
Nada es para siempre, excepto el cambio.
Mira hacia adelante sin vivir mirando atrás. Vence tus miedos. Suelta el agravio. Abraza cada oportunidad que la vida te regale.
Porque, cuando el tiempo se acabe, no podrás volver atrás para vivir aquello que dejaste pasar.
La vida puede ser hermosa si decides luchar por ella, incluso cuando el camino parezca difícil.
Vive una sola vez, pero haz que una sola vez sea suficiente.